Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño, una familia que trabaja por la transformación

El corazón de la colonización antioqueña comenzó en estas tierras de grandes ríos y agrestes montañas. Familias campesinas, que llegaron a principios del siglo XIX en busca de oportunidades, fueron creando una cultura donde la familia representa el principal valor, el trabajo su característica predominante, y la humildad y simpatía una marca imborrable en el desarrollo del país.

Esta subregión que comprende 13 municipios de Antioquía y 17.960 Km2, donde viven 425.875 habitantes está entre el Nudo del Paramillo en la cordillera occidental, y la sierra de San Lucas en el sur de Bolívar, con dos grandes ríos que cruzan el territorio de sur a norte, el Cauca y el Nechí, cuyas riquezas, ambientales y minerales han sido el motor de la historia, pero también la consecuencia del aislamiento geográfico y político, y por lo cual no hubo grandes asentamientos urbanos, pero si una mezcla de culturas a partir de organizarse en pequeñas parcelas familiares, cuyo ímpetu se irrigaría por todo el sur, conformando posteriormente lo que se ha llamado la zona cafetera.

Pero al contrario de esta, el Nordeste Antioqueño y el Bajo Cauca, no contó con los beneficios que trajo el café. Fue el oro, la ambición que trae este, lo que hizo que las economías ilegales dominaran, trayendo un constante desplazamiento de población y grandes hechos de violencia, lo que no ha permitido generar cohesión social y confianza.

Por tal motivo, estos municipios encontraron en el PDET la herramienta de planificación y desarrollo que les daría la oportunidad para transformar su territorio, mejorar su calidad de vida, conservar la biodiversidad y lograr la seguridad, tranquilidad y confianza entre sus comunidades.

Tras meses trabajo en equipo, concertación y diálogo, las 15.973 personas participantes en la construcción del PDET Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño,  suscribieron el 19 de septiembre de 2019 el plan de acción para la transformación social y económica de esta región y el mejoramiento de la calidad de vida de sus comunidades.  El mismo contiene un total de 1.947 iniciativas, 126 étnicas y 169 de género y mujer rural, agrupadas en  8 pilares de  desarrollo, las cuales buscan la siguiente visión a 2033:

La subregión Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño será reconocida por ser un territorio de paz e incluyente, donde la diversidad cultural y la confianza promueven el dinamismo económico y social por medio de la asociatividad.

El pilar de Educación Rural y primera Infancia, tiene el 21% de las iniciativas, lo cual demuestra el querer de una sociedad educada, participativa e identificada con el proyecto de vida de la subregión; le sigue el pilar de Infraestructura y Adecuación de Tierras con el 17%; Y los de Ordenamiento Social de la Propiedad Rural y Uso del Suelo, Salud Rural, Reactivación Económica y Producción Agropecuaria, y Reconciliación, Convivencia y Construcción de Paz, cada uno con el 12% de las iniciativas, son pilares que buscan mejorar la calidad de vida de los habitantes mediante la generación de empleo, bienestar social y aprovechamiento sostenible de las riquezas que tiene la región.

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