Macarena Guaviare el viaje de la transformación

Esta subregión PDET compuesta por doce municipios de los departamentos del Meta (8) y el Guaviare (4) es la de mayor extensión en extensión en los PDET con 98.589 kilómetros cuadrados. Allí confluyen los Andes, la Orinoquía y la Amazonía. Cuenta con extensas áreas de protección natural como los Parques Nacionales Naturales de la Macarena, Los Picachos, Tinigua, Nükak, Chiribiquete y el Páramo de Sumapaz, zonas de reserva forestal, una zona de reserva campesina, resguardos indígenas y un área arqueológica protegida, la serranía de La Lindosa, uno de los lugares con más pinturas rupestres del mundo, ello denota su importancia ecológica como corredor biológico y de endemismo de fauna y flora y de patrimonio mundial.

En esta increíble región conviven comunidades provenientes de todos las regiones del país, pues ha sido una zona llamativa para población que huye de la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades, creando una cultura campesina propia que se entremezcla con un gran número de etnias indígenas, tan diversas en sus orígenes, lenguas y usos ancestrales, como lo es el territorio mismo. Hay etnias indígenas andinas, en el piedemonte, en las llanuras de la Orinoquía, en los bordes de los extensos ríos y en las espesas selvas amazónicas, incluyendo comunidades no contactadas y en aislamiento voluntario.

Su enorme extensión geográfica, con zonas de muy difícil acceso; el acelerado y desordenado proceso de colonización de mediados del siglo XX; el mal uso del suelo por desconocimiento y las crecientes economías ilegales, han convertido a la subregión de Macarena Guaviare en una de las zonas del país donde la violencia y el proceso de deforestación se han sentido con más vehemencia .

Es por esto que esta subregión fue priorizada para hacer parte de los PDET y donde 14.580 personas, en representación de los habitantes de las 846 veredas que conforman la región, firmaron el primero de enero de 2019 el  plan de acción de su PDET Macarena Guaviare. En este documento quedaron plasmadas las 1.896 iniciativas o propuestas de las comunidades para la transformación de su territorio; de estas,  384 son de carácter étnico y 324 son de género y mujer rural.

Los pilares de  Educación Rural y Primera Infancia con el 20,94% y Reactivación Económica con el  20,15% concentran la mayoría de las iniciativas, lo que evidencia que en el territorio hay un déficit educativo en primera infancia y que la mayor cantidad de la población está en edad productiva y con necesidad de empleabilidad, apoyo a los emprendimientos y proyectos productivos. Con porcentajes casi iguales, los pilares de Reconciliación, Convivencia y Construcción de Paz (13%), Ordenamiento Social de la Propiedad Rural y Uso del Suelo (12%), Infraestructura y Adecuación de Tierras (10%) Salud Rural (10%) y Sistema para la Garantía Progresiva del Derecho a la Alimentación (5%), sumaron un total de 966 iniciativas, denotando que las necesidad de tener paz y resiliencia es  casi igual a la necesidad de solucionar  temas de tenencia  de la tierra, conservación del medio ambiente, mejoramiento de vías, acceso a energía y conectividad y a servicios de salud en la ruralidad.

En el mismo Plan, las comunidades plasmaron la visión de su región para la próxima década: un territorio que busca el buen vivir de sus comunidades, por medio del fortalecimiento del ecoturismo, la competitividad, la diversificación de sus productos y la reconversión agropecuaria.

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